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Audición y TGD
Las personas con algún trastorno del espectro autista también tienen dificultades para escuchar. En algunos casos extremos, parece que no oyen en absoluto, ya que no se giran cuando se les llama por su nombre, pero al mismo tiempo, se tapan los oídos al escuchar ruidos como sirenas, batidoras de cocina, petardos, etc.
En otros casos menos graves, hay una buena capacidad lingüística, con buena sintaxis y articulación, pero con una entonación plana o con alteraciones en la fuerza, la musicalidad o la fluencia. También pueden tener dificultades en clase a la hora de extraer las ideas clave de un texto, y en general, con el razonamiento abstracto. En cambio, pueden ser buenos en tareas más mecánicas o concretas.
El centro del lenguaje del hemisferio izquierdo procesa los sonidos del lenguaje, es decir, los fonemas, las palabras. En cambio, el centro del lenguaje del hemisferio derecho se encarga de discriminar el humor, las dobles intenciones, es decir, los matices asociados al lenguaje.
En las personas con TGD, suele haber dificultades de audición en el oído izquierdo y/o de procesamiento en el hemisferio derecho. Con lo cual, se están perdiendo en gran medida los aspectos no verbales de la comunicación, con la consiguiente problemática social que ello acarrea. |
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